Bonos de carbono, otra industria sin humo que comienza a traer dólares
• Argentina avanza en la industria de bonos de carbono 🌱 • 47 proyectos ya generan dólares y empleo • Potencial de ingresos millonarios para el país • Tecnología y certificación internacional impulsan el sector


Argentina se consolida como un actor emergente en la industria global de bonos de carbono, un sector que comienza a generar ingresos en dólares y nuevas oportunidades de empleo. Actualmente, el país cuenta con 47 proyectos certificados que abarcan cerca de 800.000 hectáreas, principalmente en las provincias del norte y el litoral, y emplean a 1.835 personas, según datos de la industria.
Los bonos de carbono, que certifican la reducción o captura de gases de efecto invernadero, se comercializan tanto en mercados internacionales como voluntarios. Cada crédito representa una tonelada de dióxido de carbono equivalente que ha sido capturada o evitada mediante acciones en sectores como la producción agropecuaria, forestal, energías renovables y gestión de residuos. "La certificación internacional y la tecnología avanzada son claves para el desarrollo del sector", afirmó un representante de Nideport, la principal empresa argentina en restauración ecológica y generación de créditos de carbono.
Nideport, fundada por argentinos y cofundadora de la cámara climatech local, ha invertido US$ 7 millones en el desarrollo de tecnología propia para el monitoreo ambiental, integrando inteligencia artificial, drones y sensores para una gestión precisa y continua de los territorios. Su proyecto Vida Nativa ha recibido certificación internacional y es considerado uno de los más relevantes a nivel mundial.
El Gobierno, a través de la Estrategia Nacional para el Uso de los Mercados de Carbono (ENUMeC), busca establecer un marco común que propicie el desarrollo de estos proyectos, garantizando transparencia y condiciones habilitantes para los actores involucrados. Analistas estiman que el país podría desbloquear entre US$ 460 y US$ 2.377 millones anuales en ingresos por la venta de créditos de carbono, además de atraer inversiones por US$ 2.200 millones hacia 2030.
Aunque los bonos de carbono no resolverán por sí solos los desafíos económicos de Argentina, ya representan una fuente de divisas y un complemento para la producción agropecuaria y forestal. El desarrollo de este mercado se perfila como una oportunidad estratégica para diversificar la economía y responder a las crecientes demandas internacionales de sostenibilidad.
