Era seminarista, tenía 35 años y lo mataron el 19 de diciembre de 2001 en Rosario: quién fue Pocho Lepratti
🔴 A 24 años del asesinato de Pocho Lepratti en Rosario, su legado sigue vivo como símbolo de lucha y memoria. Homenajes, reclamos de justicia y actividades culturales mantienen presente su historia. #Memoria #Justicia #Rosario



El 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis social y económica que sacudía a la Argentina, Claudio "Pocho" Lepratti fue asesinado por la policía santafesina en Rosario. El hecho ocurrió durante la represión estatal que acompañó las protestas por el hambre y la exclusión, en un contexto de ajuste, desempleo y saqueos que culminó con la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.
Pocho, militante social, trabajador estatal y delegado sindical, se encontraba trabajando como auxiliar de cocina en el comedor de la Escuela 756, en el barrio Las Flores. Al ver llegar a la policía, subió al techo y pidió a los efectivos que dejaran de disparar, pronunciando la frase que se convertiría en símbolo: "¡Bajen las armas, acá solo hay pibes comiendo!". Sin embargo, el agente Esteban Velázquez disparó y lo mató de un tiro en la garganta.
El crimen de Lepratti fue parte de una represión planificada contra los sectores populares y quienes organizaban la solidaridad. En Santa Fe, como en otras provincias, la violencia estatal dejó nueve muertos. El intento de encubrir el asesinato fue desmentido por peritajes judiciales, y Velázquez fue condenado a 14 años de prisión, aunque recuperó la libertad a los nueve años.
La figura de Pocho Lepratti trascendió su muerte. Su legado se mantiene vivo en murales, canciones, documentales y actividades comunitarias. Cada año, familiares, amigos y organizaciones sociales realizan homenajes y reclaman memoria y justicia, destacando su compromiso con los más vulnerables y su trabajo incansable en los barrios populares.
"No lo mataron, lo multiplicaron", afirman quienes continúan su lucha. Pocho es recordado como símbolo de solidaridad, resistencia y construcción colectiva. Su historia está ligada a la memoria de los días oscuros de 2001, pero también a la certeza de que hay quienes no se resignan y ponen el cuerpo por los demás. El aniversario de su asesinato es ocasión para reflexionar sobre la violencia institucional y la necesidad de un Estado que cuide a su pueblo.
A 24 años, el nombre de Pocho Lepratti sigue siendo bandera en alto y herida abierta, recordando que la democracia plena requiere justicia, memoria y compromiso social.
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