“Subimos once al Aconcagua, pero solo bajamos siete″: el recuerdo de un sobreviviente de la peor tragedia del andinismo argentino
⛰️ Tragedia en el Aconcagua: En 2000, 4 andinistas murieron al intentar una peligrosa ruta. 7 sobrevivieron tras 11 días de travesía. Es la peor tragedia del montañismo argentino. 🕊️ #Aconcagua #Montañismo



El 9 de enero del año 2000, el Aconcagua, la montaña más alta de América, fue escenario de la peor tragedia en la historia del andinismo argentino. Cuatro escaladores perdieron la vida al intentar ascender por el Glaciar de los Polacos, una ruta conocida por su peligrosidad y dificultad técnica. El grupo, compuesto por 11 personas, se había dividido en dos: siete optaron por la ruta tradicional, mientras que los otros cuatro decidieron tomar el trayecto más corto pero más arriesgado.
Los fallecidos, identificados como Gustavo Martín (25 años), Germán Brena (21 años), Walter Sergio Toconás (21 años) y Daniel Mario Morales (47 años), cayeron aproximadamente 500 metros por una pendiente de 75 grados. Según Miguel Ángel Guillén, uno de los sobrevivientes, el accidente ocurrió cuando uno de ellos tropezó, arrastrando al resto debido a que estaban atados por una cuerda. Los cuerpos quedaron suspendidos en una zona del glaciar, a unos 200 metros de la cumbre.
El grupo que tomó la ruta tradicional logró alcanzar la cima y descendió hasta el Campamento 2, donde se enteraron de la tragedia. "Lo que sucedió con ellos fue la máxima expresión de lo más terrible que podía sucedernos en la montaña", recordó Guillén, quien aún guarda en su memoria la imagen de sus compañeros fallecidos. La noticia conmocionó a la comunidad montañista y marcó un antes y un después en la historia del andinismo en Argentina.
Tras el accidente, los sobrevivientes improvisaron una ceremonia en honor a sus compañeros. Al pie del glaciar, construyeron una pira con una cruz hecha de estacas de aluminio y dejaron objetos personales y notas en memoria de los fallecidos. "Fue muy emocionante", relató Guillén, quien destacó la valentía y determinación de sus compañeros, aunque también señaló la imprudencia de tomar una ruta tan peligrosa sin guía ni anclajes.
El evento subrayó la importancia de la preparación, el uso de guías y la elección de rutas seguras en el montañismo. A pesar del trauma, Guillén continuó escalando y regresó al Aconcagua en dos ocasiones más, aunque el mal tiempo le impidió alcanzar nuevamente la cumbre. Hoy, a los 75 años, Guillén sigue vinculado al deporte y asegura que el recuerdo de sus compañeros lo acompaña siempre. "Nunca nada me costó tanto como esa cumbre. Y nunca nada me dolió tanto como esa pérdida", concluyó.
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