La guerra en Medio Oriente en el bolsillo de los argentinos: sube más de 10% la nafta y hay impacto en alimentos y vuelos
• La guerra en Medio Oriente dispara precios del petróleo y combustibles en Argentina. • Subas de hasta 12% en nafta y gasoil impactan en inflación y costos. • El país mejora su balanza energética, pero el bolsillo sufre. #Economía #Inflación



La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán, ha desencadenado una crisis energética global que ya se siente en la economía argentina. El precio internacional del petróleo se disparó de 70 a 110 dólares por barril, lo que ha provocado aumentos de hasta un 12% en los precios de la nafta y el gasoil en las primeras semanas de marzo, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde los combustibles premium superaron los 2.000 pesos por litro.
Este incremento en los combustibles tiene un efecto inmediato sobre la inflación. Según estimaciones de consultoras privadas, el alza de los combustibles ya sumó 0,56 puntos porcentuales al índice de precios al consumidor de este mes, en un contexto donde la inflación mensual podría superar el 3%. Además, el impacto se extiende a los alimentos y al transporte, encareciendo la vida cotidiana de los argentinos.
El sector agroindustrial, responsable de más de la mitad de las exportaciones del país, también enfrenta mayores costos por el aumento del gasoil y de insumos como la urea, que subió más de un 40% en el mes. Las empresas industriales y los hogares podrían ver incrementos en sus facturas de gas durante el invierno, ya que el precio del gas natural licuado se duplicó y el Gobierno ha demorado las compras para licitar importaciones privadas.
Sin embargo, el contexto internacional también presenta oportunidades para la Argentina. Gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta, el país se ha consolidado como exportador neto de petróleo y gas, mejorando su balanza energética. En febrero, el superávit energético alcanzó los 486 millones de dólares, y se proyecta que las exportaciones energéticas podrían aumentar hasta un 40% este año.
A pesar de estos beneficios, analistas advierten que la inflación argentina responde principalmente a factores internos, como la desconfianza en la moneda y la falta de anclas en el sistema de precios. El shock externo actúa como un agravante, pero no es la causa principal de la persistente suba de precios.
El Gobierno, por su parte, ha decidido no aumentar los subsidios energéticos y apuesta a contener el gasto público, mientras las empresas del sector mantienen sus planes de inversión a largo plazo. La sociedad, en tanto, percibe el conflicto internacional como un factor que encarece el costo de vida, evidenciando la vulnerabilidad de la economía local ante las crisis globales.
En este escenario, la Argentina enfrenta el desafío de aprovechar las oportunidades que brinda su nueva posición como exportador energético, sin perder de vista la necesidad de resolver los problemas estructurales que alimentan la inflación y afectan el bienestar de la población.
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