De locales en shoppings y producción para marcas a la cesación de pagos: dos textiles caen en concurso
🔹 Fantome Group y Ted Bodin, dos textiles argentinas, entraron en concurso preventivo por caída de ventas, avance de importaciones y deudas millonarias. 🔹 El sector enfrenta crisis estructural, pérdida de empleos y fuerte presión financiera. #Economía
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Dos empresas emblemáticas del sector textil argentino, Fantome Group y Ted Bodin, han ingresado en concurso preventivo en medio de una crisis que afecta a toda la industria. Ambas compañías, con modelos de negocio diferentes —una enfocada en la producción para marcas internacionales y la otra en la comercialización minorista—, enfrentan un escenario de insolvencia tras años de caída de ventas, aumento de importaciones y presión financiera.
Fantome Group, que llegó a emplear a 120 personas y fabricar para marcas como Kappa, Reebok y Kevingston, vio cómo su estructura se desmoronaba a partir de la pérdida de sus principales clientes. El primer golpe llegó en 2020, cuando Kevingston optó por importar productos en lugar de fabricarlos localmente. Posteriormente, la cancelación de contratos con otras marcas y la finalización del vínculo con Distrinando en 2025 dejaron a la empresa sin escala suficiente para sostener su operación. Actualmente, Fantome mantiene apenas 20 empleados y enfrenta deudas por cheques rechazados por $39,7 millones y compromisos bancarios por $45,6 millones, además de embargos judiciales por más de $130 millones.
Ted Bodin, por su parte, operaba una red de cerca de 40 locales en Buenos Aires y el interior del país. La empresa atribuye su crisis a una caída de ventas superior al 40% en términos reales, impulsada por el cambio en los hábitos de consumo y la irrupción de plataformas globales como Shein y Temu, que ofrecen indumentaria a bajo costo y con entrega directa. La compañía acumula pasivos por más de $2.000 millones, con deudas comerciales, fiscales y laborales que superan ampliamente su capacidad operativa.
El trasfondo de ambos casos es un cambio estructural en la industria textil argentina. Durante 2025, las importaciones de textiles e indumentaria alcanzaron 332.696 toneladas por u$s1.450 millones, con incrementos del 89% en volumen y 61% en valor interanual. La reducción de aranceles y la expansión del régimen courier facilitaron la compra directa desde el exterior, mientras la producción local se contrajo más del 20% y la utilización de la capacidad instalada cayó al 32%.
Las empresas señalan la presión impositiva, el aumento de costos y la falta de acceso al crédito como factores que agravaron la crisis. "La industria textil argentina sufrió en los últimos años una competencia diabólica proveniente de productos importados cuyo precio resulta imposible de igualar", advirtió Fantome en su presentación judicial. Por su parte, Ted Bodin reconoció que "el público priorizó el precio a cualquier otra variable", en un mercado cada vez más orientado a la oferta importada.
El concurso preventivo aparece como la única vía para reorganizar las empresas y preservar los empleos que aún subsisten. Sin embargo, el fenómeno trasciende a estas dos compañías y expone la vulnerabilidad de un sector que enfrenta desafíos estructurales y un mercado interno en retracción. El futuro de la industria textil argentina dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno cada vez más competitivo y globalizado.
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