Vendía medialunas en el tren, creó el primer alfajor vegano del país y hoy produce 1,6 millones al año
• Lucía Mariño creó el primer alfajor vegano de Argentina 🇦🇷 • De vender medialunas en trenes a producir 1,6M de alfajores al año • Su pyme familiar exporta y sigue innovando en el mercado local



Lucía Mariño, una joven emprendedora de Berazategui, provincia de Buenos Aires, revolucionó el mercado argentino al crear el primer alfajor vegano del país. Su historia comenzó en 2014, cuando, con apenas 18 años y una inversión inicial de $700, vendía medialunas veganas en trenes y ferias para costear sus estudios de Bellas Artes. La falta de productos veganos en el mercado la llevó a experimentar en su cocina, hasta que decidió apostar por un producto tradicional argentino: el alfajor.
Con el tiempo, su emprendimiento, Un Rincón Vegano, se transformó en una pyme familiar que hoy produce 1,6 millones de alfajores veganos al año y exporta a Estados Unidos. "Cuando todo esto empezó a ser un boom, nadie sabía qué era lo vegano", recuerda Mariño sobre los inicios, marcados por la resistencia de dietéticas y consumidores. La expansión fue gradual y financiada con reinversión propia, convirtiendo la casa familiar en una planta de producción equipada con maquinaria especializada.
Actualmente, la empresa emplea a cinco integrantes de la familia y ha diversificado su oferta con galletitas y productos integrales, adaptándose a las nuevas tendencias de consumo. Sin embargo, Mariño señala que el alfajor vegano aún no es reconocido como categoría en festivales y concursos de la industria, lo que dificulta su posicionamiento frente a los productos tradicionales. "La creé yo, pero nadie todavía la pone en los concursos por el mejor alfajor", cuestiona.
El desafío de exportar también es significativo, ya que el alfajor es poco conocido fuera de Argentina. A pesar de ello, Mariño continúa innovando, recientemente lanzando un alfajor integral, sin octógonos y reducido en azúcar y grasas. Además de dirigir la producción, se encarga del diseño y la comunicación de la marca, aplicando sus conocimientos artísticos.
Mariño, diagnosticada con autismo grado uno hace tres años, destaca el apoyo familiar como fundamental para el crecimiento del negocio. "Yo lo hice sin tener nada, sin inversores, sin ayuda ni respaldo económico y me fue bien, pero nunca estuve sola, siempre estuvo mi familia", afirma. Su mensaje para otros jóvenes emprendedores es claro: "No tienen que tener miedo, si es su sueño lo tienen que hacer y listo". La historia de Un Rincón Vegano refleja la evolución del consumo en Argentina y los desafíos de innovar en un mercado tradicional.
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