“La cosa se nos viene encima”: cuando Videla llamó a Martínez de Hoz para convocarlo al golpe más organizado de la historia nacional
• A 50 años del golpe de 1976, nuevas investigaciones revelan tensiones internas, crisis económica y violencia previa al derrocamiento de Isabel Perón. • Empresarios, militares y sindicalistas jugaron roles clave. • El país vivía una profunda inestabilidad.



A cincuenta años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, nuevas investigaciones y documentos diplomáticos arrojan luz sobre los días previos al derrocamiento de Isabel Perón. La Argentina de marzo de 1976 estaba sumida en una profunda crisis económica, con inflación descontrolada, déficit fiscal y una aguda falta de crédito internacional. El gobierno peronista, debilitado por la fragmentación interna y la presión de empresarios, sindicalistas y partidos opositores, enfrentaba crecientes protestas y paros tanto de trabajadores como de empleadores.
En este contexto, las Fuerzas Armadas, divididas entre sectores “duros” y “blandos”, aceleraron los preparativos para el golpe. Reuniones clandestinas y disputas internas marcaron la estrategia militar, mientras la violencia política se intensificaba. El atentado del 15 de marzo contra el Comando del Ejército, atribuido a Montoneros, fue interpretado como un catalizador que precipitó la acción militar. Paralelamente, la represión estatal y los enfrentamientos con grupos armados radicalizaron aún más el clima social.
El Congreso y el peronismo se encontraban desmembrados. Documentos de la Embajada de Estados Unidos describen a legisladores resignados y a un partido justicialista fracturado, con facciones enfrentadas y líderes sindicales negociando con los militares. La sensación de inminencia del golpe era compartida por amplios sectores de la sociedad, que veían en la intervención militar una salida a la crisis, aunque con temor a las consecuencias.
En los días previos, el gabinete de Isabel Perón fue reestructurado y se anunciaron medidas económicas de emergencia, pero la falta de apoyo político y social hizo inviable la continuidad del gobierno. El plan económico que implementaría José Alfredo Martínez de Hoz fue delineado antes del golpe, con el respaldo de sectores empresariales y militares, y orientado a una apertura de mercado y al fortalecimiento del sector financiero y agroexportador.
El golpe de 1976 no solo significó el fin de un gobierno constitucional, sino el inicio de una dictadura que implementó un plan sistemático de represión y desaparición forzada de personas. Las consecuencias de aquellos días siguen siendo objeto de análisis y debate, a la luz de nuevas fuentes y testimonios que permiten comprender la complejidad de uno de los momentos más oscuros de la historia argentina.
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Fuentes
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