El Niño: Mendoza podría tener un invierno más cálido de lo habitual y con pocas lluvias
• El fenómeno El Niño podría traer un invierno más cálido y lluvioso en Argentina. • Especialistas advierten riesgos y oportunidades para el agro y la infraestructura. • Pronósticos señalan alta probabilidad de lluvias superiores a lo normal en varias regiones.



Argentina se prepara para un invierno atípico en 2026, marcado por la posible consolidación del fenómeno El Niño, según advierten organismos internacionales y especialistas nacionales. El Instituto de Clima y Agua del INTA y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) estiman que existe entre un 80% y un 90% de probabilidad de que El Niño se desarrolle plenamente entre junio y agosto, lo que podría modificar de manera significativa los patrones de lluvia y temperatura en el país.
De acuerdo con los pronósticos, se espera que las temperaturas medias sean superiores a lo normal y que las precipitaciones se ubiquen entre valores normales y superiores en gran parte del centro y norte de Argentina. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé que ciudades como Mar del Plata experimenten un invierno menos frío y más lluvioso, mientras que el impacto de La Niña se sentiría recién en primavera.
El fenómeno de El Niño, originado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, tiene antecedentes de provocar alteraciones climáticas importantes. "La diferencia entre sufrir daños y pérdidas o capitalizar las oportunidades que generan estos fenómenos depende de tomar decisiones preventivas y planificar con tiempo", señaló Pablo Mercuri, director del CIRN-INTA. Las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, el norte de Buenos Aires, la Mesopotamia y la región chaqueña son consideradas las más sensibles a estos cambios.
Los especialistas advierten que los efectos de El Niño no serán uniformes: mientras algunas regiones podrían registrar lluvias muy superiores a lo normal, otras enfrentarán déficits hídricos. Además, se prevé un aumento en la frecuencia de tormentas fuertes e inundaciones en el sudeste de Sudamérica, lo que podría afectar tanto a la infraestructura como a las actividades productivas.
A pesar de la alta probabilidad de desarrollo, los expertos insisten en la necesidad de cautela. "Todavía existen incertidumbres sobre la intensidad final del fenómeno", advierten desde la OMM y el SMN, recomendando el seguimiento constante de los pronósticos y la adaptación de estrategias productivas y de gestión de riesgos.
El seguimiento del ENSO es fundamental para sectores estratégicos como la agricultura, la energía y los recursos hídricos. La experiencia de eventos anteriores, como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, demuestra la importancia de la anticipación y la planificación para mitigar impactos y aprovechar oportunidades. Mientras tanto, la llegada de La Niña, que suele traer condiciones opuestas, se espera recién para la primavera, lo que añade un elemento adicional de incertidumbre para los próximos meses.
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