Volver a noticias
18 de junio de 2026
Cultura
Funes

El argentino que convivió con una tribu nómade en la Siberia rusa a 50 grados bajo cero: “Fue como volver a la prehistoria”

• El argentino Darío Kaden convivió una semana con los nenets, nómades de Siberia, soportando -50°C. • Experimentó su vida ancestral, migraciones y desafíos extremos. • Reflexionó sobre el desapego y la cultura en peligro de extinción.

El argentino que convivió con una tribu nómade en la Siberia rusa a 50 grados bajo cero: “Fue como volver a la prehistoria” - Image 1
El argentino que convivió con una tribu nómade en la Siberia rusa a 50 grados bajo cero: “Fue como volver a la prehistoria” - Image 2
El argentino que convivió con una tribu nómade en la Siberia rusa a 50 grados bajo cero: “Fue como volver a la prehistoria” - Image 3
1 / 3

El argentino Darío Kaden, de 58 años y oriundo de Funes, Santa Fe, vivió una experiencia extrema al convivir durante más de una semana con los nenets, uno de los últimos pueblos nómades de Siberia. La travesía comenzó con un vuelo a Moscú y luego a Salekhard, desde donde partió hacia la tundra ártica, enfrentando temperaturas que alcanzaron los 50 grados bajo cero.

Kaden fue seleccionado tras un riguroso proceso de entrevistas y pruebas físicas, dada la peligrosidad del entorno. "La última civilización que vimos fue Salekhard, y de ahí nos subimos a unos vehículos especiales para nieve y estuvimos andando unas diez horas dentro de la tundra siberiana", relató a Infobae. El grupo, compuesto por siete personas de distintas nacionalidades, convivió con una familia nenet, compartiendo su rutina diaria y participando en la migración nómade, un proceso esencial para la supervivencia de la tribu y sus renos.

La vida en la tundra implica una adaptación total: dormir en chums, estructuras cónicas cubiertas de piel de reno, alimentarse de carne y pescado crudos, y soportar la falta de agua caliente y privacidad. "Durante seis días no me bañé. No había ninguna posibilidad. Apenas algunas toallitas húmedas", contó Kaden. El frío extremo obligó al uso de equipamiento militar y técnicas tradicionales de los nenets, quienes confeccionan sus propios abrigos con piel de reno.

La economía de los nenets gira en torno al reno, que es fuente de alimento, abrigo y moneda de cambio. Kaden destacó la importancia de este animal: "Los renos son todo. Si necesitan algo de la civilización, venden un reno". La migración periódica es vital para evitar que los animales agoten los pastizales, y el proceso de desmontar y trasladar el campamento es extenuante.

El aislamiento permitió a Kaden reflexionar sobre el desapego material y la fragilidad de las culturas ancestrales. Sin embargo, la modernidad amenaza la continuidad de los nenets: el Estado ruso obliga a los niños a escolarizarse en ciudades, lo que genera desarraigo y pérdida de tradiciones. "Cada vez vuelven menos, sobre todo las mujeres, y eso va matando un poquito todas estas tradiciones", lamentó.

Al regresar a la civilización, Kaden reconoció el valor de haber presenciado una forma de vida milenaria en peligro de extinción. "Fue como ver un pedazo de la historia humana que todavía sigue vivo", concluyó.

Fuentes

Infobae

18 de junio de 2026

18 Jun, 2026 Por Cinthia Ruth Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google Hay lugares en el mapa donde las líneas se borran y el tiempo parece haberse congelado hace mil años. Sitios tan remot...

Leer más