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13 de diciembre de 2025
Economia
Luis Beltrán

"Un hallazgo impensado": trajo al país el cultivo con el que lograron 4.000 kilos de carne por hectárea

• La remolacha forrajera revoluciona la ganadería en la Patagonia argentina. • Productores logran hasta 4.000 kg de carne/ha. • Innovación liderada por INTA y Verónica Favere. • Expansión en valles irrigados y pequeños productores.

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La introducción de la remolacha forrajera en la Patagonia argentina ha marcado un hito en la producción ganadera del país. Desde su llegada en 2017, impulsada por la ingeniera agrónoma Verónica Favere y el equipo de INTA Valle Medio, este cultivo ha demostrado un potencial productivo inédito, permitiendo alcanzar hasta 4.000 kilos de carne por hectárea en los valles irrigados de la Norpatagonia.

El primer contacto argentino con la remolacha forrajera se produjo durante un viaje técnico a Nueva Zelanda en 2016, donde productores y especialistas locales observaron de primera mano los beneficios de este recurso forrajero. A partir de ese momento, y tras el asesoramiento del veterinario Jim Gibbs de la Universidad de Lincoln, se realizaron las primeras pruebas en la localidad de Luis Beltrán, Río Negro. Aunque los inicios fueron complejos, con desafíos como enfermedades y la falta de insumos registrados, la colaboración entre INTA, productores y empresas internacionales permitió superar los obstáculos y adaptar la tecnología a las condiciones locales.

"Nunca vi un lugar así, es espectacular para hacer remolacha forrajera, tienen excelentes condiciones", destacó Jim Gibbs tras visitar el Valle Medio. El cultivo, que en Oceanía permite altos rendimientos con escasas precipitaciones, encontró en los valles irrigados argentinos un ambiente aún más favorable. Actualmente, se estima que existen 2.500 hectáreas sembradas en el país, de las cuales unas 200 se concentran en la Norpatagonia, epicentro de esta innovación.

La remolacha forrajera ha demostrado ser especialmente relevante para pequeños productores, al ofrecer una alternativa rentable y versátil frente a las limitaciones tradicionales de la ganadería regional. El proceso de adaptación y expansión ha sido notablemente rápido en comparación con otros cultivos, como la soja, y se espera que continúe creciendo en los próximos años. El entusiasmo de los productores y el respaldo técnico auguran un futuro prometedor para esta tecnología, que ya está transformando la matriz productiva de la región.