Él fue sacerdote y ella, monja: se animaron a vivir un “amor imposible”, formaron una familia y siguen juntos 30 años después
• Ex sacerdote y ex monja dejaron sus hábitos por amor • Enfrentaron rechazo y reconstruyeron sus vidas • Hoy, tras 30 años juntos, destacan la importancia de la coherencia personal y el respeto a los ciclos de vida 💑



Daniel Genovesi y Mercedes Tarragona, quienes fueron sacerdote y monja respectivamente, vivieron una historia de amor que desafió las normas religiosas y sociales en Argentina. Su vínculo comenzó en eventos parroquiales en Santa Fe y Buenos Aires, donde ambos estaban dedicados a la vida religiosa. Con el tiempo, la relación creció y se transformó en amor, lo que los llevó a tomar la difícil decisión de abandonar sus hábitos.
La salida de la Iglesia fue especialmente dolorosa para Mercedes, quien sufrió aislamiento y falta de apoyo por parte de su comunidad religiosa. Daniel, por su parte, experimentó manipulación institucional y, tras una reunión con el obispo, decidió dejar el clero. "La libertad es lo más hermoso que uno puede regalarle a otra persona", expresó Daniel al comunicar su decisión.
Ambos debieron adaptarse a la vida fuera de la Iglesia, aprendiendo nuevas habilidades sociales y laborales. Durante este proceso, enfrentaron prejuicios y comentarios negativos, pero también recibieron apoyo de algunos miembros de la comunidad. La pareja se casó tres veces: primero en una ceremonia íntima, luego por civil y finalmente por la Iglesia anglicana. Tuvieron dos hijas y reconstruyeron sus vidas en distintos ámbitos.
La historia de Daniel y Mercedes fue noticia local y reflejó los desafíos de quienes abandonan la vida religiosa por motivos personales. Daniel mantuvo un intercambio epistolar con el Papa Francisco, quien reconoció el problema del trato a ex sacerdotes en una carta. "Lo que exponés es real y lo recibo como un llamado de Dios a plantear el problema y buscar caminos", respondió el pontífice.
Actualmente, la pareja reside en Emporia, Kansas, y continúa su camino espiritual en la Iglesia anglicana y en actividades de desarrollo personal. Destacan la importancia de la coherencia personal y el respeto a los ciclos de vida, subrayando que "muchas veces lo imposible en el amor se hace posible". Su historia es un testimonio de resiliencia y transformación, y plantea interrogantes sobre el acompañamiento institucional a quienes deciden cambiar de rumbo.
