Volver a noticias
15 de febrero de 2026
Politica
Buenos Aires

Lungo i petiso

• Senado aprobó polémica reforma laboral en Argentina • Reducción de derechos laborales y cambios en indemnizaciones • Fuerte rechazo sindical y debate sobre impacto en empleo • Gobierno busca cumplir compromisos con FMI #ReformaLaboral #Argentina

Lungo i petiso

El Senado argentino aprobó recientemente una reforma laboral que ha generado un fuerte debate en el ámbito político y sindical. La iniciativa, impulsada por el gobierno nacional, introduce cambios significativos en la legislación laboral, incluyendo la flexibilización de despidos, la reducción de licencias por enfermedad y accidente, y modificaciones en el régimen de indemnizaciones.

Según fuentes oficiales, el objetivo de la reforma es modernizar el mercado laboral y cumplir con compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, la medida ha sido duramente criticada por sindicatos y sectores de la oposición, quienes advierten sobre un retroceso en los derechos de los trabajadores y una mayor precarización del empleo. "No hay nada moderno en recortar derechos laborales", sostuvo el senador opositor Mariano Recalde durante el debate parlamentario.

El proceso legislativo estuvo marcado por negociaciones de último momento, cambios en el texto y presiones de distintos sectores, incluyendo la eliminación de la reducción del impuesto a las ganancias para empresas tras el rechazo de los gobernadores. Además, la reforma traslada el fuero laboral a la justicia de la Capital Federal, lo que generó el rechazo de la Asociación de Magistrados.

La Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a movilizaciones y evalúa la posibilidad de un paro general en respuesta a la aprobación de la ley. El gobierno, por su parte, sostiene que la reforma es necesaria para dinamizar el mercado laboral y facilitar la creación de empleo, aunque reconoce que el contexto económico es desafiante, con una tasa de desempleo juvenil superior al 20%.

El debate sobre la reforma laboral se da en un contexto de alta inflación y tensiones políticas, y se prevé que la conflictividad social aumente en las próximas semanas. El futuro de la ley dependerá en parte de su implementación y de la respuesta de los distintos actores sociales y políticos.