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11 de agosto de 2025
Cultura
Olavarría

El hospital de Olavarría, un bebé en un bolso, una enfermera cómplice y veinte años de búsqueda: “Creí que estabas muerto”

• Historia real en Olavarría: Sergio Herrera fue entregado en secreto por una enfermera en 1963 • 20 años de búsqueda de identidad • Reencuentro con su madre biológica y libro sobre su vida • Un relato de reconciliación y memoria familiar 🧳👶

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Sergio Fabián Herrera, nacido en el hospital municipal de Olavarría en 1963, vivió una historia marcada por la búsqueda de su identidad. La noche de su nacimiento, una enfermera llamada María Antonia Maneiro lo entregó en secreto a una compañera, evitando que fuera enviado a un orfanato. Maneiro, quien había asistido el parto de la madre biológica, María Luisa Amaya, decidió criar al niño como propio, revelándole desde pequeño que había sido adoptado.

Durante su adolescencia, Herrera comenzó a cuestionar sus orígenes y, ante la falta de respuestas claras, inició una búsqueda que se extendió por veinte años. Sin acceso a redes sociales ni bases de datos, su investigación fue artesanal, basada en entrevistas, cuadernos de notas y la consulta de padrones electorales. El nacimiento de su propio hijo en 1996 reavivó la necesidad de conocer su historia familiar, especialmente por cuestiones de salud.

En 1997, Herrera logró contactar a su madre biológica, María Luisa Amaya, tras participar en el programa televisivo "Gente que busca gente" y realizar entrevistas personales. El reencuentro fue emotivo pero distante; Amaya le confesó que había creído que su hijo estaba muerto y que nunca lo habría buscado por iniciativa propia. Herrera también conoció a su padre biológico, Felipe, y a varios hermanos, aunque no todos aceptaron el vínculo.

La historia de Herrera fue plasmada en el libro "Un hijo de tres madres", presentado en Olavarría con gran repercusión. El relato expone las dificultades de las búsquedas de identidad en una época sin tecnología y destaca el impacto de las decisiones familiares en la vida de los involucrados. Herrera, lejos de juzgar a sus madres, agradece a ambas por sus roles y ahora acompaña a otras personas en procesos similares, subrayando que muchas historias de búsqueda tienen origen en el seno familiar y no necesariamente en delitos de apropiación.

El caso de Herrera refleja una realidad social de la década de 1960 en Argentina, donde la entrega de hijos por imposición familiar era frecuente. Su experiencia, lejos de ser un caso aislado, representa a miles de personas que buscan reconstruir su historia y encontrar respuestas sobre su identidad. El mensaje de Herrera es claro: la búsqueda debe hacerse con paciencia, ayuda y sin descuidar la vida actual.