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22 de junio de 2026
Cultura
Mar del Plata

Huyeron de Cabo Verde hace más de cien años y echaron raíz en Mar del Plata

• Hace más de un siglo, inmigrantes de Cabo Verde llegaron a Mar del Plata huyendo del hambre. • Se integraron como rescatistas y bañeros, dejando huella en la ciudad. • Sus descendientes mantienen vivas sus tradiciones. 🌊🌍

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A principios del siglo XX, un grupo de inmigrantes provenientes de Cabo Verde, África, llegó a Mar del Plata huyendo de la pobreza y las sequías que azotaban su tierra natal. Muchos de ellos arribaron como polizones en barcos y, tras superar numerosas dificultades, lograron establecerse en la ciudad portuaria. Su llegada marcó el inicio de una integración que perdura hasta hoy.

Según registros históricos, en 1905 la Prefectura de Mar del Plata contrató a 24 nadadores caboverdianos, reconocidos por su destreza en el agua, para reforzar el cuerpo de rescate. La revista Caras y Caretas documentó en 1910 y 1913 la presencia de estos "famosos nadadores de Mar del Plata", subrayando su origen y habilidades. Un hecho destacado ocurrió en 1913, cuando dos caboverdianos, el cabo Luis Alfonso y el bañero Antonio Monteiro, rescataron a un joven que se ahogaba en Playa Bristol. Ese joven era Florencio Molina Campos, quien más tarde se convertiría en un reconocido pintor argentino.

La diáspora caboverdiana en Argentina se extendió principalmente por ciudades portuarias, donde los inmigrantes encontraron oportunidades laborales como rescatistas y bañeros. En Mar del Plata, muchos formaron familias y perpetuaron apellidos portugueses como Sosa, Monteiro, Ribeiro, entre otros. La historia de Manuel Ribeiro, quien llegó tras varios intentos de fuga y se estableció en la ciudad en 1925, es representativa de la tenacidad y el deseo de integración de esta comunidad.

Los descendientes de los caboverdianos mantienen vivas las tradiciones de sus antepasados, como la preparación de la katxupa, la música típica y juegos tradicionales. Pedro Ribeiro, hijo de Manuel, relató que su padre siempre le transmitió el amor por Cabo Verde y la importancia de conservar la memoria familiar. "Siempre hablaba de su Cabo Verde y me pidió que, si alguna vez yo podía ir a su tierra, devolviera aquellas monedas con las que llegó", recordó Pedro, quien cumplió ese deseo en 1996.

La presencia caboverdiana en Mar del Plata es un ejemplo de integración y aporte cultural, reconocido por la comunidad local. Su historia se suma a la diversidad que caracteriza a la ciudad y resalta la importancia de preservar la memoria de las migraciones que forjaron la identidad argentina.