El histórico bodegón que rescata platos olvidados y se resiste a servir milanesas
• La Rotisería Miramar, en San Cristóbal, Buenos Aires, mantiene viva la tradición gastronómica española desde 1950. • Platos típicos, ambiente original y clientela fiel la convierten en un ícono porteño. • No sirven milanesas, ¡solo clásicos! 🥘🇦🇷



La Rotisería Miramar, ubicada en la tradicional esquina de Avenida San Juan y Sarandí, en el barrio porteño de San Cristóbal, es un emblema de la gastronomía española en Buenos Aires. Fundada en 1950 por Alfredo Ramos, un inmigrante gallego que llegó a la Argentina en 1939, el bodegón ha logrado mantener intacta su esencia a lo largo de casi ocho décadas, resistiendo los cambios del barrio y de la ciudad.
El local conserva la estética original: paredes revestidas en madera, vitrinas antiguas, largas estanterías con botellas de vino y vermut, y fotografías de personajes emblemáticos de Buenos Aires. La carta, fiel a sus raíces, ofrece platos típicos españoles como la tortilla babé, los caracoles en salsa y las ranas a la provenzal, recetas que han pasado de generación en generación. Un detalle distintivo es la ausencia de milanesas en el menú, una decisión que refuerza su identidad y lo diferencia de otros bodegones porteños.
Tras la muerte de su fundador, la gestión pasó a manos de su hijo y, posteriormente, a Pablo Durán, quien decidió conservar el espíritu del lugar. Los mozos y cocineros, algunos con más de 20 años en el local, aseguran la continuidad de los sabores y el trato cálido que caracteriza a Miramar. "Tenemos clientes que vinieron por primera vez hace varias décadas, vuelven con sus nietos y, al encontrar todo igual, se emocionan. Es como un viaje en el tiempo", relata Oscar González, uno de los mozos históricos.
El bodegón ha sido frecuentado por figuras como Carlos Gardel, Aníbal Troilo, Alberto Olmedo y políticos como Jorge Macri y Fernando de la Rúa. Además, ha servido de escenario para rodajes de películas y encuentros de artistas. El precio promedio por persona ronda los 35 mil pesos para los platos más exóticos, manteniendo opciones accesibles en su menú.
La Rotisería Miramar representa un refugio de la tradición y la cultura porteña, resistiendo la modernización y consolidándose como un punto de encuentro para generaciones de clientes. Su vigencia es testimonio del valor de la autenticidad y la memoria en la vida urbana de Buenos Aires.
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